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La felicidad y el amor

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¿Cómo puedes vivenciar el amor si no es empezando por amarte a ti mismo? Hemos dado demasiada importancia al amor que sentimos hacia los demás mientras hemos censurado el amor hacia nosotros mismos. Hemos olvidado que para querer a los demás debemos amarnos a nosotros mismos. Constantemente hablamos del amor y nos referimos a él de mil maneras, pero es más sencillo de lo que pensamos. Conocerse, aceptarse, amarse, valorarse, respetarse. He aquí la esencia del amor, la base de la autoestima. Pero no basta con tener una visión positiva de nosotros mismos, es necesario alimentarla constantemente porque sin darnos cuenta podemos empezar a olvidar que existimos.

Aspectos para valorarnos personalmente:


Cómo te ves. Nos castigamos duramente cuando no logramos lo que queremos, nos culpamos cuando las cosas no salen como creemos que deben ser.  Hemos pensado que tenemos que ser perfectos y en esa medida nos cuesta mucho perdonar nuestros errores y entender que nos equivocamos. Entonces utilizamos palabras como bruto, inútil, feo, incapaz, tonto… y otras más, sin darnos cuenta que nos hacemos daño.

 

¿Cómo nos referimos a nosotros mismos cuando valoramos nuestro cuerpo? ¿Somos crueles con nosotros mismos cuando nos tildan de feos?

Veamos algunas herramientas que nos pueden ayudar a pensar bien de nosotros mismos.

 

Sé más flexible, contigo y con los demás: Ser rígido no es una cualidad, es una mala actitud que no te permite conocerte, soltarte, entender que en el mundo no hay nada que deba ser.  La rigidez va de la mano con la intolerancia y la falta de aceptación, es una actitud que te genera sufrimiento, no solo a ti sino a quienes te rodean y a quienes más amas. Recuerda. Las personas no son, simplemente se comportan.

 

Revisa tus propósitos y las posibilidades para realizarlos: Plantéate propósitos que puedas alcanzar. Exígete a ti mismo de acuerdo con tus posibilidades y habilidades y disfruta el camino.  Revisa tus propósitos, evalúalos y descarta aquellos que no sean vitales, porque de lo contrario si te proyectas alguna meta inalcanzable puedes caer en la frustración y la amargura.

 

Mira lo bueno que hay en ti: si sólo te concentras en tus errores no verás tus logros.  Si ves lo que te falta, no disfrutaras de lo que eres, haces y tienes ahora.  Son muchas más las cosas buenas que hay en ti.  Detente, mírate, encontraras que eres una persona sencillamente maravillosa.

 

Piensa bien de ti: Afortunadamente no eres perfecto, por eso no te insultes ni te irrespetes.  Si te descubres hablándote en un tono ofensivo, cámbialo.  Trátate bien.  Reconoce que eres un ser humano que a veces se equivoca y que tiene la capacidad de reconocer su error, aprende de él y corrige tu rumbo.